Mini reseña de mini taller: Tribalillas (3)

Cosas que debes saber antes de conocer a Raqs Al-Hilal:
– Cualquiera que las conozca desde hace más de dos horas las va a llamar «Las de Cai».
– ¿Están locas? No, sólo son de Cai, y llevan el orgullo patrio a donde quiera que van. Lo que más vas a oírles decir fuera de la clase es que alguien es mucho más soso que la gente de Cai. «Pues en Cai se habrían tirado a la piscina sin agua».
– Ellas mismas se llaman «la rubia», «la morena» y «la peli». La pelirroja es Marisa. Según su propia admisión, es la más tímida. La morena es Isabel y es la más descarada (en serio, de verdad). La rubia es Margarita y es la de enmedio.
– Isabel es coquetona pero es por hobby, no hay intención ninguna. También tiene un sentido del humor bárbaro, digno de Cai, y es capaz de tirarse días seguidos sin parar de decir bromas y al mismo tiempo sin ofender a nadie.
– Tardan un mínimo de una hora en maquillarse. Más bien dos. No, mentira, tardan el tiempo que haya.
– De una en una son buenas, entre las tres son MacGyver. Llevan encima de-to-DO. El ibuprofeno lo lleva Margarita.
– Todas hacen montones de fotos con los móviles todo el tiempo, y además Isabel y Margarita vienen acompañadas del sonido celestial del enrollado de carretes de máquina analógica. Te pasan las fotos que haces y si les pides que no las pongan en el Facebook, te hacen caso.
Resumiendo: Las de Cai son un encanto. Las conozco desde hace años pero nunca había dado un taller con ellas. Tribalillas antes de Navidad fue la ocasión ideal para ello. Nos trajeron una coreografía que han bailado en expectáculos durante el último año, y fueron quienes más cantidad de pasos distintos introdujo, alrededor de dos minutos de una coreo en la que no cuentan secuencias de ocho porque es muy rápida y con muchos cambios.La coreografía incluía música de Los Angeles de Charlie (una intro que se saltaron en el taller), tres cortes de los que no estoy segura que todos fueran de Yann Tiersen, Misirlup de la BSO de Pulp Fiction (conocida también por ser un sample en  Pump It de Black Eyed Peas), y aquí quedó lo que hicimos en el taller.
Afortunadamente éramos seis alumnas, con lo que podíamos replicar perfectamente una coreografía con complejos cambios de posición para tres bailarinas. Nos agruparon en grupos de tres por el color del pelo, y sabíamos en todo momento a quién teníamos que seguir. Teóricamente las indicaciones las iba a dar siempre quien estuvieran en el centro, pero casi todas las dijo Isabel, que bromas aparte, sabía dejar claro cuáles eran los elementos más importantes de cada movimiento (una técnica que no conociéramos, una cambio de peso, una postura) para que quedara bonito y resultón en el poco tiempo disponible. La verdad es que me sorprendió cuánto tuvimos tiempo de ver y de que nos quedara más o menos bien. Era una jugada arriesgada, porque la coreografía era compleja por la falta de repeticiones y los numerosos cambios de posición, sin movimientos que fueran espectaculares en sí mismos, y demasiado característica del estilo de las profesoras para poder bailarla nosotras en otro lugar. Pero como introducción al tribalesque funcionó a la perfección.
Quizá en otra ocasión pueden hacer un intensivo menos divertido y más exigente, o con más teoría. Por ejemplo, su coreografía de Lux Aeterna, que tiene por lo menos cinco años y ni un truco fácil, sigue siendo una de las mejores piezas de fusión tribal que yo recuerdo haber visto. Sí, nenas, esto es una indirecta.
Por la noche pudimos verlas en la Gala, las penúltimas. Trajeron una coreografía creada expresamente para la ocasión, con música de la banda sonora de Pesadilla Antes de Navidad. Muy divertida, muy en su línea, pero no lo mejor que han hecho. Si con Naadeva y Keralah las actuaciones superaron a los intensivos, con Raqs Al Hilal fue justo lo contrario. Pero también es que conozco a las de Cai de mucho tiempo y les pongo el listón muy alto.

Minireseña de minitaller: Tribalillas antes de Navidad (2)

Estas fueron mis impresiones de Naadeva, una bailarina muy polifácetica que vino de Málaga a impartir en Sevilla un taller con la siguiente descripción:

Taller de Tribal Fusión (nivel intermedio)
En este taller se trabajará la correcta colocación corporal, cambios de peso, coordinación de brazos, capas, disociaciones, acentos y golpes, contracciones musculares en espalda, caderas creando golpes sorprendentes, para luego mezclarlos con movimientos lentos y elegantes y crear una coreografía impactante.

Como conté en el post anterior, se pudo comprobar que en una hora y cuarto, o coreografía o técnica, pero no las dos cosas. Con Naadeva, nos dio tiempo a calentar, y a ver la teoría y la práctica de una entrada y un estribillo, en total unas 8 frases. En estas dos secciones algunos de los aspectos característicos del tribal fusión que se trataron fueron las posiciones y transiciones de los brazos, la realización de movimientos más bien secos y bruscos, los cambios de velocidad y los movimientos sinuosos. ¿A que no estoy usando un lenguaje nada técnico? Me imagino a alguna purista llevándose las manos a la cabeza. Es que Naadeva tampoco es que diera demasiada «teoría». Es decir, contaba de manera detallada y suficiente cómo realizar cada movimiento, pero no lo englobaba en ninguna Teoría General del Tribal Fusión, ni usaba un vocabulario técnico más allá del común en cualquier clase de danza oriental. Estábamos allí alrededor de diez personas y creo que la única que había hecho algo de tribal era yo, y las explicaciones fueron las justas para realizar aquel principio de coreografía.  Una hora nos dejó contentas y con ganas de más. Y tampoco podía pedirse otra cosa.

Por la noche, Naadeva fue la segunda bailarina en la gala. Actuó con una canción de Michael Jackson poco conocida, Liberian Girl. Aquí sí que me llevé una sorpresa porque baila con mucho sentimiento y expresividad, algo que desgraciadamente en el tribal suele echarse de menos. Fue muy bonito, emocionante, ver que el tribal fusión puede interpretarse con calor y romanticismo. Fue como redescubrir el tribal.

Si todo lo que hay es de la calidad de Naadeva, tenéis un lujo en Andalucía oriental, al menos en cuanto a calidad sobre el escenario. Volvería a ver a Naadeva actuar sin pensarlo.

Reseña de taller: Tribalillas antes de Navidad (1)

El pasado sábado día 3 salí de casa armada con todos los avíos necesarios para ir a un intensivo, menos tres: la agenda, el cuaderno y la cámara de fotos. Espero que esta sea la última reseña sin fotos, a menos que alguien me las preste.
El intensivo en esta ocasión era «Tribalillas antes de Navidad», un evento organizado por Oriente Urbano con cuatro talleres cortos, una ruta turística, una gala y una cena. Yo asistí a todo menos a la ruta turística. En este post me limitaré a la organización y dejaré los talleres y la gala para otro momento.
El local fue Sandra Odalisca, en Triana. Un local mucho más largo que ancho, con suelo de tarima donde se bailaba igual de bien descalza y en zapatillas, con un camerino o almacén grande y en buen estado y separado de los baños, una zona administrativa fuera de la sala, y todo ello limpio y bien iluminado. Parece mentira que haya que decir estas cosas, pero desgraciadamente sabemos que hace… vamos a poner, cinco años, las escuelas así eran una minoría. Felicidades a Sandra y a todos los que habéis conseguido lo que necesitábamos, que era bailar en condiciones seguras. Este ha sido el mayor logro de la danza oriental en España desde que empecé a escribir.
Lo siguiente que va a haber que mejorar es la publicidad. Un detalle: el evento se fue publicitando por internet según se organizaba, y por lo tanto los primeros anuncios no indicaban el local. Así, los primeros resultados en una búsqueda Google de «Tribalillas antes de Navidad» nos llevaban a anuncios que no indicaban la sala de los talleres. Nada grave, pero sí cosas para recordar la próxima vez.
El formato en talleres cortos era novedoso para mí: cuatro talleres de hora y cuarto, seguidos, con pausas breves en medio. Esto eliminaba la necesidad de calentamientos y relajaciones, excepto en el primer y el último taller; quien quiso, estiró entre taller y taller. Puede parecer que tirarte bailando cinco horas, seis si cuentas las pausas, es excesivo, pero yo no estoy en mi mejor forma y después de uno o dos días lo único que tengo sobrecargado son los aductores. Podéis hacer todos los chistes que queráis, porque anda, que sobrecargarme las ingles tiene… guasa. Sí se echó en falta, en mi opinión, un hueco para comer, ya que los talleres eran de 10.30 a 16.30 (los estiramientos finales fueron una propina de Youssef). Entre vestirnos y demás, las cinco sin comer desde el desayuno. En el caso de Raqs Al-Hilal y mío, Itimad nos invitó muy amablemente a comer en su casa, donde las Hilal pudieron aprovechar para maquillarse para la actuación de después.
Continuando con los talleres, en una taller de una sola hora parece que da tiempo a enseñar el paso básico y dos o tres pasos monos de un baile que no conozcas de nada, sin coreografiar. También da tiempo a ver entre 4 y 10 secuencias de 8 tiempos de una coreografía si todas las alumnas ya saben la técnica de todos los pasos utilizados. Puede dar un poco de tiempo también a que la profesora dé algunas pistas sobre expresividad. Y eso es todo. Mi consejo es que si vas a un taller exprés, preguntes a la profesora o a los organizadores si se va a ver técnica o coreografía antes de decidirte a ir, porque no se puede hacer bien las dos cosas. En una hora y media, no, ni siquiera si no hay calentamiento y relajación. En ese sentido, personalmente doy el día por bien aprovechado porque yo ya había hecho un poquitín de tribal fusión y porque hubo un solo paso que no conociera, y ninguno difícil, y practicar las coreografías fue muy divertido.
Sigamos con la organización: la gala. Tuvo lugar en la sala Obbio, un local no demasiado grande, bastante cómodo para los que estábamos allí, con un escenario suficiente para dos o tres bailarinas y bastante alto. No hubo ni un solo problema detectable con el sonido ni las luces. Yo no estuve en camerinos pero me pareció que el espacio allá también era suficiente. Me gustó la situación, cerca de Plaza de Armas, porque es fácil de encontrar, y fácil aparcar para ser el centro. Por decir algo mejorable del local aunque no sea para nada responsabilidad de la organización, andaban cortitos de variedad de bebidas. Las bandejas de mantecados fueron un excelente detalle por parte de la organización.
Continuará….
 
 
 

Qué hacer con una clase de nivel alto.

He tenido la inmensa suerte de encontrarme varias veces, en mis poca experiencia como profesora de secundaria, con grupos que tenían en conjunto un nivel de partida alto, y desde luego, superior al que les suponía el libro de texto escogido por el departamento. Esto nos pasa a todos de vez en cuando: tenemos unos alumnos que en conjunto, trabajan muy bien, y el material que tenemos se nos queda pequeño.
Viéndome pillada con un libro demasiado fácil, hay varias opciones. Podemos seguir tal como estamos con el riesgo de que la clase se nos aburra. Podemos sacar materiales de otros libros (no necesariamente mediante fotocopia) del mismo nivel y mayor dificultad. Podemos «complicarnos la vida» con tareas más prácticas, más flexibles, o colaborativas que las del libro que estemos usando. He recurrido a varias de estas técnicas dependiendo del grupo y del momento; incluso he hecho algo sencillísimo que ha sido condensar las partes más teóricas, y quitar una hora de lecciones a la semana para que en ese tiempo los alumnos leyeran o jugaran. En fin, pequeños trucos modestos en su mayoría.
Algo que me he encontrado más de una vez por parte de compañeros de varias materias, sin embargo, es que el recurso número uno cuando una clase tiene más nivel del esperado es pasar a materiales del curso inmediatamente superior. Aquí la gran estrella es preparar Selectividad en 1º de Bachillerato, pero se da en la ESO también. Y me parece tristísimo, porque necesitamos el mismo esfuerzo para buscar un material pensado para «4º de la ESO difícil» que para 1º de Bachillerato, así que más que señal de pereza me parece muestra de un pensamiento cuadriculado en el que lo único que importa es preparar a los alumnos para el curso siguiente o para Selectividad.
Muchas veces tenemos que decir muletillas del tipo de «¡esto no es séptimo de primaria!», «¡esto no es quinto de la ESO!». Si queremos ser fieles a esa idea y dar a cada etapa lo suyo, debemos aplicárnoslo también con los alumnos un poco más avanzados.
 

Olor a potencia, olores potentes.

En un centro de enseñanza hay muchos olores característicos: a fotocopia, a bocadillo, a ropa húmeda, a tiza en los clásicos y a tinta alcohólica de rotulador de pizarra blanca en los centros con ordenadores. Y a sudor.
Con la sobredosis hormonal propia de la edad, y con costumbres como los mini-partidos de fútbol del recreo, la hora de clase que viene justo después tiene un olor inconfundible. Mis veinte quinceañeros me recibían a las doce de la mañana con una oleada de feromonas y sal a la que yo estaba secretamente enganchada.
Comentamos que ese olor era natural e inevitable entre las protestas de los que querían abrir ventanas y los frioleros. Estuvimos todos de acuerdo en que una hora más tarde olería rancio («a tigre, maestra»). Y aquel muchachillo que venía uno de cada tres días y no siempre abría el libro dijo: «es que no es un olor malo, es intenso. Como el olor de la gasolina. Huele a potencia».
Gomina y sudor.
Colonia y gasolina.
Él y su moto.

Aprendiendo de los errores

Hoy, después de tres intentos más o menos torpes en cursos anteriores, he conseguido introducir el Past Continuous con cierto éxito en un puñado de cabecitas de 3º de la ESO. Y mira que me ha costado. El Past Continuous es una forma muy sencilla de entender y un poquitín menos sencilla de practicar que es más o menos equivalente a dos formas del español: «yo estaba hablando» (que a mí no me enseñaron con ningún nombre pero que por coherencia debería llamarse pretérito continuo) y «yo hablaba» (pretérito imperfecto).
El problema del Past Continuous en una clase de secundaria está en la comprensión lectora. Las gramáticas ponen ejemplos como «I was studying when the phone rang». Los críos captan que el primer verbo que leen es la acción que ocurre primero, y el segundo es la acción que ocurre después (y si traduces literalmente al español te queda perfecto, «yo estaba estudiando cuando sonó el teléfono»). Problema: con los ejemplos inadecuados introducidos en clase en el orden inadecuado, los alumnos se hacen un lío o sacan conclusiones equivocadas sobre qué ocurre antes, qué ocurre después, y si las acciones terminan o no antes de que empiece la siguiente.Y además, por culpa de quien escoge los ejemplos, o sea yo.
En un mundo ideal, todo lo que hacemos en una clase de inglés sería comunicativo. Pero como somos 25 personas, algunas de las cuales se pierden cuando tienen por delante más de dos o tres líneas seguidas de texto, solemos tener entre una y tres horas de clase teórica por cada unidad didáctica. Sí, es anticuado, sí, es aburrido para el que ya lo entiende, pero funciona si no se abusa. Con cada unidad nos podemos pasar tranquilamente diez horas más – un 10%-20% de las clases dedicado a la teoría no es mucho.
Así que hoy, como cualquier otro lunes, empiezo por preguntar en inglés qué han hecho el fin de semana y pongo una serie de ejemplos en la pizarra, según me contestan, para que las frases que voy a usar de modelo tengan alguna relevancia. Y salen cosas como:
Ana went out and met her friends.
Blanca put on her party clothes and went out.
Carlos put on his sports clothes and played a football game.
A continuación machaco algo que puede parecer muy elemental, pero no siempre lo es: ¿cuántos verbos hay, cuáles son, y en qué orden ocurre cada acción? Ante esto, algunos dudan pero casi todos lo deducen sin problemas. Y la siguiente pregunta: ¿está terminada la primera acción antes de que ocurra la segunda? Y sin duda, todos dicen que sí.
Estupendo. Estamos a un solo ejemplo del past continuous.Y pongo en la pizarra:
«Dolores got dressed and Eduardo called her».
Aquí se nos desmorona todo el castillo. Cuántos verbos dos, cuáles son got y called, cuál ocurre primero got, y finalmente, ¿Dolores estaba vestida o a medio vestir cuando Eduardo la llamó? Dolores estaba a medio vestir. Nos pongamos como nos pongamos, aunque comparemos esta frase con las anteriores (pasado simple, and, pasado simple), da igual, después de varios minutos, pruebas con otros ejemplos más, si el final de la frase es «…and Eduardo called her» o «when Eduardo called her», dos de las tres clases de hoy (y otras clases en otros años) entienden «la primera persona estaba en pleno proceso de hacer da igual qué y entonces el teléfono la interrumpió».
A continuación pasamos a la oración que significa lo que los alumnos quieren leer:
«Dolores was getting dressed when Eduardo called her».
Ahora todo queda un poco más claro. Ellos están aprendiendo que hay dos pasados distintos: el de lo inacabado y el de lo acabado. Yo estoy aprendiendo también: que no puedo pedirles que respeten la gramática hasta el punto de que les haga olvidar su conocimiento previo del mundo, ya que lo normal es que el teléfono siempre nos interrumpa, y esa preconcepción puede más que toda la teoría que sepamos.

Puedes bailar.

Se puede bailar con una profesora que tiene sentido del humor, paciencia, un toque mágico para enganchar a principiantes, y dominio de estilos minoritarios. Hay que aprender a superar que su técnica no es la mejor, y que su estrategia de marketing incluye no criticarte nunca para que no te desanimes, así que tienes que corregirte los fallos con ayuda de las compañeras. Al final, puedes acabar con tus primeros crótalos, un puñado de fotos y DVDs, un intento (fallido) de seducción, y un repertorio simpático de movimientos.
También puedes bailar con una profesora exigente en una escuela que se cae a pedazos. Notarás que tus movimientos mejoran de modo bastante evidente. Al mismo tiempo, las diferencias en técnica con lo que sabías de antes, y la dificultad en encontrar tu propio estilo te pueden llevar a considerar estos meses un retroceso. No importa. Has aprendido que estás dispuesta a sacrificar muchas cosas para seguir bailando.
Podrías incluso aterrizar en una clase de baile donde sabes que estás de más, y la confusión entre clientas, amigas y alumnas te convierte en un extraño enemigo interno.
Puedes bailar con varios profesores fabulosos que siempre acaban viajando muy lejos de donde vives tú. O a la inversa, la vida puede llevarte a una distancia imposible de la clase más cercana.
No importa. Una bailarina necesita tribu y maestra. Busca los tuyos. Baila mientras tanto. Sabes que sola no es igual, pero hazlo. Que cuando encuentres la próxima tribu, el siguiente maestro, te pillen bailando.