Etiqueta: narrativa propia

  • Haibun

    Demasiado lejos de la ruta monumental para atraer el interés de los turistas, demasiado viejo para facilitar la entrada de los coches, el barrio contiguo al centro histórico languidece, mezcla de solares, ruinas y fachadas. Dos pisos de la misma manzana anuncian prostíbulos, uno con…

  • Presumir de cicatrices.

    Violencia de género quería decir Ana Orantes en llamas. Desde luego, no quería decir que tras la mordedura de un perro en una urbanización pija, mi mayor preocupación fuera la reacción de él cuando se enterase. Y tenía razón: reaccionó mal, aunque no por mi…

  • Anécdotas de la burbuja

    Mi padre tenía un jersey que me encantaba. Era de algodón, con un estampado de rombos y trapecios en colores primarios que servirán para datarlo con precisión en algún museo como moda masculina de la primera mitad de la década de los noventa. Durante una…

  • El aborto de ella, el aborto de él.

    Había una vez una pareja que se quería mucho. Cuando ella se quedó embarazada, necesitó un aborto, y los dos sufrieron mucho. Les afectaba a los dos. Ella se había estudiado los recovecos legales del permiso de maternidad. Él no. Ella tuvo que faltar al…

  • Bienvenidos al nuevo curso.

    Os esperamos. Saludos. Al hijo único que empieza en la guardería, y a su madre que suspira. A la niña gorda que piensa que este año sí por fin se va a atrever a jugar al elástico en el patio, a pesar de la vergüenza.…

  • Aventuras en un mundo sexista: turno de noche.

    Hace bastantes años, estuve trabajando en una pizzería de Glasgow. Estábamos en pleno centro, en una zona donde entre semana vendíamos el almuerzo a oficinistas, y los fines de semana la cena a quienes iban a los pubs. De día el trabajo tenía sus horas…

  • La denuncia falsa.

    Había una vez una sociedad en la que las denuncias por violación o violencia de género tenían un peso social tan grande, y eran una acusación tan grave, con tal estigma, que los hombres vivían aterrorizados ante la posibilidad de la calumnia. – Pero vamos…

  • La forma correcta de comer un mango.

    Es necesario tener: Hambre. Los mangos son una fruta grande; no comas más con los ojos que con la boca. No busques algo que en realidad no te apetece. Hay que desearlo, pues ¿quién es el loco que se lanza a por lo que no…