(no soy abogada ni nada de eso, pero estoy divorciada y bien asesorada, y he leído mucho sobre este tema)

Los derechos de la mujer han ido viniendo de los lugares más insospechados. Es lo que pasa si vives en un mundo pensado para familias consistentes en un hombre y una mujer, heterosexuales, nacionales, bien avenidos, donde él tiene una posición económica más fuerte que la de ella, ya sea más fuerte o mejor pagada: que ves la vida desde ese prisma, y no te planteas qué ocurre cuando las circunstancias no son así. Una de estas situaciones es el divorcio.

El pasado Día de la Mujer Trabajadora estaba tomando café con dos compas de trabajo muy jóvenes y comentando las noticias, y les pregunté si alguna vez habían oído la frase «mi mujer se quedó/me quitó a los niños». La mujer sí lo había oído, el hombre no. No me sorprende qque este bulo todavía circule, aunque hace 18 años que es mentira, desde la Ley del Divorcio de 2005.

Cuando gobernaba Zapatero, la prensa más a la derecha del todo lo criticó por lo que entonces llamaron «el divorcio exprés». ¿Qué iba a ser eso de divorciarse en cuestión de semanas? ¿Sin apenas trámites? ¿Qué será lo próximo, divorciarte en una ventanilla? Es decir, por un lado del espectro de las opiniones se criticó, y muchísimo, que a partir de ese momento el divorcio iba a ser rápido y fácil. Luego han utilizado la misma expresión para hablar del divorcio ante notario, una novedad posterior a la que no puedes optar si habéis tenido hijos en común. Pero todavía en 2005, la clase de prensa que dice «las feministas» para hablar de asociaciones de mujeres blancas con mucho tiempo libre les puso un micro delante para que criticaran la custodia compartida por defecto. Insistieron en que la custodia compartida solamente debería otorgarse cuando ambos cónyuges estuvieran de acuerdo.

Y es que, por sorprendente que resulte, en España tenemos compartida por defecto desde 2005, aunque esto no es lo más «progresista» o revolucionario de esta ley, en mi opinión. Lo extraordinario de esa modalidad de divorcio es que se estableció el divorcio «sin causa», o «de mutuo acuerdo», una rareza si se compara con otros países de nuestro entorno y más si tenemos en cuenta la fecha. En inglés, curiosamente, lo llaman no-fault divorce, «divorcio sin culpa». No hay una persona que demanda a otra. No hay causas para el divorcio. Por lo tanto, no es necesaria una separación previa, que es lo que se utiliza tradicionalmente en los sistemas en los que no quieres acusar de nada malo a tu ex pero no tienes divorcio de mutuo acuerdo. Esto es un avance feminista porque con bastante frecuencia, las que quieren romper los matrimonios son las mujeres. Deja a todas las partes sin la necesidad de demostrar que su cónyuge ha ejercido maltrato, ha sido infiel, o ha abandonado el hogar familiar. También da seguridad a la parte económicamente más débil, porque si hay abandono, cuestiones como el pago de una pensión están en el aire, y si tienes que esperar años a que se decida de quién es la casa y todo lo demás, una parte es más vulnerable que la otra.

Explicado de la manera más sencilla posible, un proceso de divorcio en España es así:
En primer lugar, se buscan uno o dos abogados y se elabora un acuerdo. Sí, podéis compartir abogado, aunque yo no lo recomendaría porque cuatro ojos ven más que dos y es mejor teener a una persona que está 100% de tu parte. Ese acuerdo reparte los bienes de la manera que se quiera acordar, en principio según si el matrimonio fue en gananciales o con separación de bienes, pero claro, hay margen para tomar decisiones sobre si, por ejemplo, le compras a tu ex su mitad de la casa, vendéis la de la playa o se la queda el otro… en fin, el dinero se reparte mejor o peor. Ese acuerdo puede incluir cualquier cosa razonable respecto a los hijos. «Razonable» quiere decir equilibrado. Por ejemplo, no se puede privar de visitas a un progenitor, o, si una de las partes tiene la custodia exclusiva, la otra debe pagar algún tipo de manutención. Este acuerdo se firma y para casi todos los efectos, puede valerte como prueba de que el divorcio existe (para Hacienda no, ojo). En el juzgado, el fiscal revisa y aprueba o corrige la parte referente a los hijos menores de edad. Un día te llaman al juzgado y ratificas que quien firmó aquello unos meses antes fuiste tú. El juez dicta sentencia, que dice que da por bueno tu acuerdo. Y hala, a casa.

Solamente si el acuerdo es imposible, cada parte presenta su propuesta al juez, que decide. La custodia se le da a quien la pida; si las dos partes quieren la custodia exclusiva, por ley se concede compartida a menos que sea totalmente imposible (por ejemplo, una de las partes no puede hacerse cargo o vive en otra ciudad).

Insisto, hace 18 años que es así. Eso significa que si alguien dice «mi mujer se quedó la casa y los niños», ocurre una de las cosas siguientes:

  1. El divorcio es anterior a 2005.
  2. Estuvo mal asesorado por un abogado negligente.
  3. No quiso custodia y ahora no le gustan las consecuencias.
  4. El juez determinó que no iba a ser un buen cuidador de los niños. Que era imposible que los tuviera.
  5. Miente.

He observado que en la práctica en un reparto de custodia hay tres partes: el padre, la madre, y el sitio donde vive el niño. Eso significa que si viven en Segovia, se separan, la madre encuentra trabajo en Santander y escolariza a sus hijos en Santander, se pasan un año peleándose y el juicio es un año después, pues el juez no le va a conceder custodia al padre porque los niños han hecho su hogar en otro sitio y no puede desarraigarlos. Pero puede que le diga a la madre «ahora tienes a los niños un solo fin de semana al mes y quince días en verano, por lista». Esto no se entiende como un «castigo» a la madre, dado que tener los niños a tu cuidado no es un premio, sino a que si el padre quiere tenerlos el 50% del tiempo y la madre también, ambos parecen buenos cuidadores y los niños tienen que estar escolarizados en un solo lugar, otorgar a a uno de ellos dos tercios o tres cuartas partes del tiempo no escolar es una solución de compromiso que tampoco es que deje contento a nadie.

Lo que viene ocurriendo es que se opta por la custodia compartida cada vez más, como se señala en este gráfico de Newtral. No tenemos datos sobre cuántos divorcios son de mutuo acuerdo, pero sí se sabe que son la mayoría.

El número de custodias exclusivas de la madre ha bajado desde el 72% en 2013 al 54% en 2020. Las custodias exclusivas al padre son constantes en torno al 5%. El aumento es solo de las compartidas.

Todo esto, naturalmente, es sin entrar en los casos en los que padres maltratadores obtienen la custodia, padres negligentes no se hacen cargo del tiempo que les corresponde, niños utilizados como forma de chantaje, e injusticias varias. Esto es solamente lo que dice la ley, que es que en este país nunca en los últimos dieciocho años una madre ha obtenido la custodia automáticamente.